JardÃn
Posted on : 30-04-2008 | By : Maria Jacobo | In : Proyectos
Tags: Carrot, clay, plastilina, Zanahoria
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Jacobo se encuentra nuevamente obsesionada con la plastilina. Creo que no comà demasiada de chica.
Jacobo hizo algunas pruebas para su mas nueva animación la cual no tiene fecha para ser completada, ya que es un proyecto personal y últimamente mis proyectos personales no pueden ser llevados acabo con tanta rapidez como me gustarÃa.
Sin embargo, ya que soy tan compartida, les muestro algunas fotos de las pruebas de esto que pretender ser un jardÃn de plastilina.
Como siempre, click para hacer mas grande.
Peace Out!
Que aprendió Jacobo Hoy
Posted on : 23-04-2008 | By : Maria Jacobo | In : Jacobo aprendió hoy...
Tags: pot in pot, refrigeración desértica
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Bienvenidos a la nueva sección de “Que aprendió Jacobo hoy”. La cual intentaré publicar a diario. En esta sección estaré escribiendo de algo que he aprendido nuevo cada dÃa. Asà que empecemos.
Que aprendió Jacobo hoy?
Aprendà de una técnica nueva para refrigerar cosas que no necesita energÃa. Inventada por Mohammed Bah Abba, esta técnica llamada “Pot-in-pot cooling system” consiste en algo bastante sencillo. Dos ollas de distinto diámetro son colocadas una adentro de la otra. El espacio que existe en medio de las dos ollas es rellenado de arena mojada manteniendose húmedo. Esta técnica es un gran avance para las personas de Nigeria puesto que sus frutas y vegetales logran durar mas tiempo del que antes duraban.
Para leer mas visita este link.
Peace Out!
Viajando con Jacobo : La justicia no tan justa
Posted on : 22-04-2008 | By : Maria Jacobo | In : Viajando con Jacobo
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Bienvenidos a este capÃtulo de viajando con Jacobo : “La Justicia no tan justa”.
Si hay algo que a Jacobo le molesta, es cuando las autoridades abusan del poder que tienen, y de la ignorancia y/o inocencia de sus vÃctimas.
Jacobo se encontraba en un largo recorrido. Durango – El Paso, Texas. Estábamos a punto de llegar a nuestro destino final. Solo nos faltaba cruzar un pequeño tramo por Nuevo México, y estarÃamos en El Paso.
Era un tramo algo largo, unos 30 kilómetros. Una carretera larga, recta, la cual solo estaba habitada por plantas las cuales tenÃan los dÃas contados para pasar a ser naturaleza muerta. Todo parecÃa tan desértico y monótono. A unos cuantos segundos de iniciar el tramo, velozmente cruzo un letrero : “45 mph”. Unos segundos mas, y otro letrero cruzó mi vista : “55 mph”. Rápidamente capté que se trataba de algún código misterioso fronterizo.Mph… Hmmm, intrigante… Mexicanos por honor? Médicos por hoy? Milongas Pa Hilda? Que idiota eres Jacobo! – me dije a mi misma- Estas en Estados Unidos, osea, I mean, el código debe de ser en ingles! My Pet Horacio? Mark Peace Here? Marco, Polo and Hillary? (Duff, por supuesto). En ese momento no tenÃa tiempo de dedicarle tiempo a descifrar mensajes ocultos. Asà que decidà concentrarme en manejar bien para preservar mi seguridad y la de mis pasajeros.
En eso, sin ningún previo aviso del cosmos, veo a lo lejos unas lindas luces girar. Rojas y Azules. Que lindas! No sabia que en Estados Unidos ya tenÃan una versión electrónica de la bandera! Que conmovedor. Estos cuates si que son inteligentes! Y aparte no solo giran! También se acercan… hacÃa mi? What?
En el carril opuesto, el cual circulaba en la dirección contraria en la cual venia yo manejando, distinguà que no era ninguna innovación tecnológica. Era una patrulla de Nuevo México. Inmediatamente solté el acelerador. Tranquila Jacobo, tu vienes super bien. Cuando cruzamos direcciones, miré a mi retrovisor para asegurarme que el carro desapareciera a la distancia. Pero… What? Vuelta en U? Seguro el que viene enfrente de mi viene rapidÃsimo. Muahaha lo van a multar. Pero el policÃa decidió que – por alguna razón fuera de mi comprensión- , me tenia que seguir. No solo se divirtió siguiéndome, si no que no se canso hasta que me paré.
Asà que detuve mi vehÃculo por completo y espere que el policÃa se bajara de su auto y viniera hacia mi ventanilla, la cual yo tenia aun cerrada. Será que nos podamos comunicar con señas y poder permanecer con mi ventana abajo? Hace un aire terrible. Cuando el policÃa estaba justo afuera de mi ventana y lo podÃa ver claramente, entendà que tenia que bajar mi vidrio, asà que lo bajé. Que prepotentes son -pensé a mis profundos adentros-
Afuera de mi ventana estaba este hombre, el cual lucia mas Mexicano que nada, pero era como si llevase puesto unos dotes de prepotencia especialmente mandados por medio de DHL de parte de Dios a su puerta. Obvio no me iba a hablar en Español. Asà que a hablar ingles se ha dicho.
-“Yes ? “ Le dije yo en lo que fue mi mejor ingles hasta la fecha.
- “You were doing 60mph on 45mph” – Me dijo el policÃa.
- “Oh really?” – Le dije intrigada
- “Give me your license and Insurance.”
Abrà mi la cajuelita en donde guardo mi seguro, le pase el portafolio en donde viene y le entregué mi licencia.
- “I said just the insurance papers” Dijo esto mientras me regresó el portafolio que le habÃa entregado con mi seguro.
What the faramalla dude? Osea, el joven policÃa no podÃa ponerse a buscar el papel del seguro, asà que me lo regreso para que yo se lo buscara y le diera únicamente el papel que el querÃa. Después de darselo, se fue a su auto de foquitos brillosos y ahi estuvo alrededor de veinte minutos. Al regresar me dijo.
- “Well, you have two options. “ Dijo el Policia en su máximo grado de prepotencia.
- “And those two options would be?” – Le pregunté, para que se dejara de rodeos de una vez por todas.
- “You sign here, and you pay your speeding ticket. “
-“And option number two ?” - Le pregunté un poco cansada ya de sus payasadas y de su actitud omnipotente.
- “You refuse to pay, so you go to court in about a month or so. You and me. I’ll make sure you see me there.”
En este momento ya estaba muy confundida. En ninguna ciudad de Estados Unidos me habÃan tratado asÃ, y mucho menos me habian hecho decidir tan rápido una situacion tan seria.
- “Well, I really need to think about it. Can I decide later what I want to do?” – Le pregunté que si podia pensarlo y decidir después.
- “Well if thats what you want, then there is also option number three for you” - Me dijo que no solo tenÃa dos opciones sino tres! Que maravilla! Tan flexibles ellos y buena onda.
-“And that option would be?” – Le pregunté que cual era la opción número tres…
-” I handcuff you and take you to jail for resisting to pay or go to court”
Como verán el susodicho policÃa me obligo a pagar inmediatamente. La verdad la oferta de ir a la cárcel no estaba nada mal. A final de cuentas aun no tenÃamos hotel en donde quedarnos. El problema es que no solo serÃa una persona, sino cuatro. TendrÃa tantas celdas disponibles? Ojala tengan cable…. Demonios.
A final de cuentas Jacobo acabo sumamente molesta por la manera en que las autoridades tratan a las personas que paran en la carretera. La manera en la que abusan de su autoridad. Como te “asustan” sabiendo que eres turista y en realidad no conoces las leyes de Nuevo México y nunca sabrás como las podrÃas utilizar a tu favor. Fué una experiencia demasiado frustrante y triste. Jacobo no tolera el abuso del poder.
La historia por supuesto que no parará aquÃ. No solo lo escribiré en mi blog, sino que también apunte el nombre de dicho fenómeno de policÃa y mas rápido de lo que piensan estaré hablando a quejarme de tal incidente. Estén pendientes como se desenreda esta historia.
Peace Out!
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Es hora de dar a conocer una nueva crÃtica de pelÃcula en esta su interesantÃsima sección de Pelifilia.
En dÃas pasados Jacobo vio “Into the Wild”. Esta pelÃcula dirigida por Sean Penn nos relata una historia de un prominente joven que al terminar sus estudios dona todos sus ahorros a la caridad y decide tomar un recorrido con la meta final de llegar a Alaska para vivir en la naturaleza. A lo largo de su recorrido se encuentra con distintos personajes, los cuales moldean su vida.
Cuando compré la pelÃcula, la verdad no tenia muchas expectativas acerca de la misma. Pero al terminar de verla, en verdad que me dejo una impresión exquisita.
Jacobo le da 5 destapacaños a esta pelÃcula. Siendo el nivel mas alto que una pelÃcula puede alcanzar en mi sistema de calificación.
Postales
Posted on : 21-04-2008 | By : Maria Jacobo | In : Proyectos
Tags: Durango, Postales, Villa del oeste
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Mis quéridos lectores. Jacobo se disculpa por haberlos tenido tan escasos en cuanto se trata de leer mis geniales escritos, pero como podrán comprender, Jacobo se encuentra de viaje.
Jacobo ha decidido convertirse en una aficionada de las motocicletas. Asà que Jacobo en los próximos años de su vida se enfocara a las mismas en sus tiempos libres. Zeta.
En mi mas reciente recorrido el cual tomó lugar a cause de mi mas reciente afición, Jacobo pudo capturar las siguientes imágenes de su quérido territorio Mexicano. Asà que las decidà compartir con mis lectores.
En esta foto, solo me llamaron la atención los colores. Muy franceses.
Linda foto. Si notan en la imagen, tenemos dos letretos “sanitarios” y “cafeteria” los cuales apuntan hacia el mismo lugar. Sanitarios y cafeterÃa juntos! A eso es lo que yo llamo lujo y comodidad.
Mientras me tuve que parar en una caseta en la autopista Durango-Torreón, note que habÃa una llamativa cajita para tomar un papel para llenarlo y dejar tus sugerencias.
Claro que Jacobo se tomó su tiempo para tomar la foto, sin importarle la larga fila de autos que habÃa atras.
Jacobo tiene muchÃsimas mas experiencias de este su último viaje que esta a punto de concluir, pero creo que es un poco tarde para empezar a explayarme en detalles. Estén al pendiente de este, su favorito blog.
Peace Out!
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Viajando con Jacobo
Posted on : 06-04-2008 | By : Maria Jacobo | In : Viajando con Jacobo
Tags: , aduana, Mexico, viaje
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Ay ay ay ay. Mis queridos lectores, canten y lloren. En verdad Jacobo intentó demasiado hacer su viaje lo mas positivo que se pudiera en esta ocasión que Jacobo toco tierra en México. Pero, aun cuando intenté lo mas que pude, pasó lo que siempre pasa cuando Jacobo llega a la ciudad de México. Quejas, quejas y mas quejas.
Empiezo queja número uno con la regateada que tuve que dar en la aduana.
“Pase sus maletas por la banda de rayos x” – Me indicó la señorita aduanera.
Jacobo muy amigablemente colocó todos sus objetos sobre la banda para que iniciaran su recorrido por aquella máquina atroz. Ya iban saliendo todas mis maletitas cuando en eso noto que la banda empieza a ir en reversa, y se empieza a tragar mi equipaje nuevamente.
“Demonios” Pensé a mis adentros ” Que habrá notado la señorita en mi maleta? Según yo me deshice de todo los artÃculos peligrosos. Seguro se me olvido ese cuchillo de plástico ahà adentro! Eres una completa idiota Jacobo”
“Señorita, trae dos computadoras verdad?” Me preguntó la -obviamente ciega- señorita aduanera.
“Dos? No, solo traigo una” Le contesté muy segura de mi respuesta final.
“Mayelitaaaaa!”-Gritó la señorita aduanera energeticamente para llamar la atención de Mayelita.
Mientras tanto yo me preguntaba que comerÃan las chicas de la aduana para tener tanta motivación y energÃa.
“Mayelitaaaaa! Revisa esta mochila. Trae dos computadoras” – Le indicó la señorita aduanera a Mayelita.
“Señorita”- Le dije intentando llamar su atención. “Solo traigo una computadora” – Dije esto mientras astutamente levantaba mi dedo Ãndice para reforzar la idea del número uno.
“Pase por acá por favor” – Me sorprendió Mayelita con sus palabras a mis espaldas.
La seguà y en eso vi como estaba pasando la sección en donde uno debe de presionar el botón rojo!!
“Ponga su mochila en esta mesa por favor” – Me indicaba que deberÃa de poner mi mochila en una mesa que estaba pasando el área del botón.
“Oiga, pero no le he picado al botón, como me va a revisar? Es mi derecho como ciudadana tener acceso a… que no se te olviden las palabras Jacobo, dà algo, algo interesante y usa palabras rimbombantes…. tener acceso a mi privacidad como lo indica en la guÃa del Paisano. Yo soy paisana!”- Le dije mis sabias palabras y a la misma vez la veÃa con cara de incrédula. No podÃa creer que esto me estaba pasando (de nuevo).
“Mire señorita, usted dice que trae una computadora, mi compañera vió dos. Asà que para quitarnos de dudas, la vamos a revisar.” – Me dijo sin ninguna gracia alguna.
“Pero yo no le he picado al botón! Solo traigo una computadora! Solo por que su compañera “vio” dos computadoras, no significa que traigo dos. Está dudando de una paisana?”- Le dije en un tono un poco molesto.
“Mire señorita, si usted oprime el botón y le sale rojo la tendremos que revisar. Y si es que trae dos computadoras, entonces le tendré que confiscar una” – Me indicó Mayelita.
“Pero, si me sale verde no me tienen que revisar” – Le dije para intentar que ella dejara que yo la iluminara con mi sabidurÃa.
“Pero que tal si trae dos computadoras?”
“Pero que tal si solo traigo u n a ?”
“Pues entonces de ser asÃ, usted se va muy agusto a casa, después de que la hayamos revisado”
“Y bueno, si dejo que me revisen sin tener mi derecho ejecutado de picarle al botón; y si solo traigo una computadora… Entonces la próxima vez que pase aduana aquà en México tengo un pase gratis?” – Le pregunté con una voz de locutora, para ejercer presión como paisana.
“Ja ja ja. No señorita, no puedo hacer eso” – DecÃa Mayelita mientras reÃa. Como si le acabase de contar el mas nuevo chiste.
“Pues entonces yo tampoco puedo hacer eso de pasar sin picar el botón!” – Mi tono de voz sugerÃa claramente que, o me daba ese pase gratis pa’ la próxima o no habÃa trato.
“Señorita. Tenemos que revisar esa mochila”
A Jacobo ya no le quedo de otra. Ya la habÃan humillado como paisana, y mis palabras parecÃa que tenÃan sobre ella el efecto que tiene un soplido frágil de un niño contra un tronco. Asà que dejé que se diera cuenta que solo cargaba una computadora. Pasé a la mesita en donde hacen las inspecciones y Mayelita sacó mi computadora. En eso se dió cuenta que también traÃa otra cosa que parecÃa computadora. Vi en sus ojos una emoción, como si hubiese encontrado algún tesoro perdido. Pero ella no era ninguna pirata. Era una señorita aduanera…
“Y esto que es?” – Preguntó Mayelita en un tono sarcástico.
“Eso… es un monitor” – Le contesté yo muy decepcionada de sus conocimientos tecnológicos.
“Marthaaaaa! Ven a ver esto” – Mayelita ahora le gritó a Martha. La cual parecÃa que era la experta en descifrar los artÃculos que cargaban los paisanos.
Martha tomó mi monitor, el cual estaba en su estuche, y mientras intentaba abrir el cierre le temblaban las manos. Como si sujetara un premio gordo en ellas mismas. Yo mientras me quedé parada a un lado viendo tal escena.
“Que es esto?” – Me preguntó ahora Martha
“Es un monitor” – Le dije ya bastante molesta por tanta demora.
” Y cuanto te costó?” – Me preguntó crudamente
“No sé, es de la universidad. No recuerdo” – Le mentà muy tranquila. Sabiendo que las mentiras son piadosas cuando estas en la aduana y te quitan tu derecho de picar el botón.
“Ah, entonces eres estudiante?”
“Si, soy estudiante”
“Traes alguna identificación de tu universidad?”
“Ya decÃa yo que se me olvidaba algo! … NO no traigo mi identificación.”
“Tienes tu visa de estudiante?”
“Si, y aquà está” – Se la enseñe, mientras por dentro me daban unas enormes ganas de embarrarsela en la cara. Asà como si le estuviera embarrando Nutella a un pan recién tostado.
“Ya veo. Y cuanto te costó la computadora?”
“No se! No dedico un espacio en mi mente a almacenar lista de precios de cosas que compré hace 5 años” – En verdad! Estas mujeres me estaban matando!
Después de que concluyeron que en efecto la segunda cosa cuadrada que se veÃa en los rayos-x era un monitor y no una computadora, mis amables amigas decidieron liberarme de la área de inspección después de atacarme con miles de preguntas acerca de mis artÃculos y si traÃa regalos que excedieran los 300 dolares.
“Pásale ahora si, a oprimir el botón” – Me dijo Martha muy confiada en que acababa de desempeñar un excelente trabajo.
“Picarle al botón? pero si me acaban de revisar!!!! Como?!” – Yo ya no estaba viendo claro, me sentÃa como en un tianguis. Dame, te doy, que si, que no… Que estaba pasando?! De lo molesta que estaba ya en este punto, fuà rápidamente a presionar el botón y solo recuerdo que rogaba que no saliera el color rojo. Aun tengo viva la escena en cámara lenta. Mi dedo hizo presión contra el objeto redondo y después eleve mi mirada para ver que veredicto tenia el foquito…. Verde señores!!!
Tome mis artÃculos y caminé hacia la puerta. Mientras hacia mi majestuosa e inteligente salida, voltee a ver a las aduaneras con cara de “na na na na na”… Ahhhh que lindo es el color verde. Nadie sabe esto mejor que una paisana como yo.
Creen que ahà terminan las terribles experiencias de Jacobo? Pues no crean tanto, puesto que en la siguiente sección Jacobo continua con las aventuras de “Jacobo en el hotel”.
Estén pendientes…
Peace Out!

















