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Mientras recorrĂa espacios de mi casa que tenĂan tiempo de no tener acceso libre, encontrĂ© varias cosas muy interesantes. Entre tantas, la siguiente :
“Para la persona mas asombrosa que aĂşn no conozco”
Sujetaba sus manos como si nunca las quisiera perder.                 SabĂa que las tenĂa que dejar ir. Eran mis manos. No las querĂa soltar. Ahora o nunca. Me perdĂ en sus ojos. Intentando buscar en ellos el significado de todo lo que estaba pasando. Sus ojos no eran la soluciĂłn. Solo una ventana al camino que albergaba las respuestas. De su boca solo querĂa escuchar que todo iba a estar bien. Las palabras nunca llegaron. DecidĂ dejar nuestras miradas como protagonistas. Dejar fluir el intercambio de mensajes silenciosos. Profundos. Misteriosos. Nunca le dije todo lo que tenia que decir. Era mejor asĂ. GuardĂ© silencio y observĂ© su partida. JalĂł mi corazĂłn. AlgĂşn dĂa lo sabrá todo. AlgĂşn dĂa este papel contará toda la historia. AlgĂşn dĂa mis palabras suplirán todos los momentos de silencio. AlgĂşn dĂa recordaras que nunca olvidaste. Sabrás por que ese dĂa –que no guardĂ© mis lágrimas- guardĂ© silencio. En algunos años sabrás la verdad. Desde ahora sĂ© que será muy tarde. Esta no es una historia de amor. Es un manifiesto.




