Con baterías…

Y con baterías cambian mucho las cosas. Jacobeaux está lista para emprender salida hacia las calles de París. Gracias a una de mis Jaco-jans, a la cual ahora he nombrado mi guía oficial de Francia, he creado una maravillosa ruta para permitirme recorrer París caminando. Este es un tour que calculamos (mas bien Jaco-Jan calculó) que tomaría alrededor de ocho horas, claro, con sus respectivas paradas para tomar la foto y lunch breaks y tal vez limpiarme la gracia que dejó un pajarillo en mi pantalón, como ya me sucedió en Florencia. Es algo muy conmovedor. Así que me encuentro ansiosa por salir a las calles, y ver que es lo que el destino tiene preparado para Jacobeaux el día de hoy. Por que vaya sorpresas que me ha dado este susodicho destino. Entre algunas de las ideas que navegan mi cerebro esta mañana están las siguientes:

– Tengo muchas ganas de cortarme el pelo con unas tijeras de costurera. Osease, cortarme el pelo yo misma. A ver que sale. 

– Si me maquillara diario, ahorita me estaría contemplando frente al espejo, pensando si había aplicado sobre-demasiado rímel en mis ojos. 

– Pienso que es algo extraño que mi colección de cables es mas grande que mi colección de maquillaje… 

– Creo que tengo mi seudónimo para España listo. El cual revelaré a su debido tiempo. 

– Lo contenta que estoy al haberme dado cuenta que mi residencia francesa cuenta con una lavadora de ropa.  Así mismo, recuerdo con pánico el proceso de lavado de ropa que tomé en Praga; tina, detergente en polvo, agua y mucha ropa. Not a good idea!

– Pienso en cuanto tiempo me tomará aprender Francés al 100%… 

Y con estos profundos pensamientos me retiro, puesto que me tengo que terminar de alistar para mi magnífico tour. 

Peace Out!

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