El bingo inspira a Canadá para darle vida a su nueva visa para Mexicanos.

Ayer tuve un sueño.  Mas bien ayer tuve una pesadilla disfrazada como un sueño. Estaba haciendo fila para entrar a lo que parecía ser un parque de diversiones único. Los anuncios pegados en las casetas anunciaban dos paquetes.  Paquete uno era para entrar una sola vez al parque y costaba 70 dolares. El paquete dos era de entrada múltiple por máximo de cinco años y tenia un valor de 140 dolares. Al llegar a la ventanilla pedí el paquete número dos. Pague mi cuota. Al darme mi pase me enteré que solo era válido por once meses. “Pero por que solo once meses si yo pague por cinco años?” – Le pregunte a la srita de la caseta. “Eso queda bajo la discreción de las personas que ponen las reglas” – Me contestó sin decir mas. Pero que tipo de parque es este?! Y que tipo de reglas son esas? Basado como en que deciden estas cosas?

Mary Achi Times

Mary Achi Times

Obviamente todo esto es mentira. Por que no fue ningún sueño, y tampoco era ningún parque.  Esto en realidad me pasó el dia de ayer cuando decidí ir a sacar la nueva visa que Canadá impuso hacia los Mexicanos. Me dirigí hasta a la embajada de Canada en Seattle para tramitar dicho documento solo para encontrarme con la sorpresa de que queda bajo la discreción del oficial por cuando tiempo te dan la misteriosa visa. Me gustaría saber en que se baso dicho oficial para quitarle mas del 80% de vida a mi visa. Pagué por 60 meses, me dieron 11. What the faramalla?!

Si hay algo que le molesta a Jacobo son las injusticias, y mas cuando son por parte de autoridades que ejercen su poder al azar y sin base alguna. Me imagino al oficial metiendo la mano en un contenedor lleno de números y sacando uno al azar. Justamente en mi caso saco el número 11. Pero si esto no es la lotería! Y mucho menos estamos jugando bingo.

Aparte de esta injusticia, cabe mencionar que pusieron mi número de pasaporte mal en mi visa. Pero que les pasa?! No es como que se tenga que memorizar mi número de pasaporte para después ponerlo en la visa. Tiene el pasaporte ahí! Ya se que el trabajo de sacar numeritos de un contenedor al azar es muy demandante, pero podría asegurarse de poner mi número de pasaporte correctamente?! Ahí lo tiene en la mano, solo copie los numeritos, ande.

Tristemente Canadá empieza a perder la calidez y la lógica que algún dia tuvo. Y todo este rollo de la nueva misteriosa visa para Mexicanos es un desastre. Es obvio como los mismos oficiales no tienen la mas remota idea de lo que hacen, ni como funciona el nuevo sistema.

Con esto dicho, Jacobo ya se canso de malos tratos, trámites ilógicos y gastaderas de tiempo. Invito a todos los Mexicanos que fueron víctimas de este proceso a quejarse con las autoridades, y no dejarse de malos tratos a los que -particularmente nosotros- somos sometidos.

Los mantendré informados de como se desenvuelve mi historia, puesto que yo ya escribí para quejarme y para que le dieran solución a mi asunto.

Sin mas por el momento, me despido. Peace Out.

Revolución!!!

Mis queridos Jaco-Jans. Me tomo este importante tiempo de mi dia para extender una profunda disculpa a todos mis lectores. Sé que mi blog ha tornado un poco hacia el lado escolar, y los segmentos de sabiduría escrita, han estado ausentes. Pero hoy es un dia especial. Es un dia diferente. Hoy, 16 de Julio de 2009, es el dia en que Jacobo llama a todos sus Jaco-Jans a una revolución gastronómica!
Hace dos dias, 14 de Julio del 2009, mientras inocentemente veia la televisión, me entere de la nueva disposición que puso en efecto Canada hacia los Mexicanos que quieren viajar a su País. Ahora necesitamos una visa. Por un momento pensé que lo que estaba viendo era parte de otro de mis sueños, pero momento, yo no sueño así en 16:9. Lo que estaba viendo era realidad. “Pero cuando entrará en efecto esta disposición?” – Me pregunté yo hacia mis adentros. La disposición -tristemente- entró en efecto en el momento que -sin previo aviso- la anunciaron. En un abrir y cerrar de ojos; violento parpadeo. Pueden investigar los detalles y la pésima organización con la que Canadá esta manejando esta situación, pero por lo pronto me gustaría hacer una represalia.

Declaro que desde ayer por ahí de la madrugada, cualquier Canadiense que piense, quiera, intente  o sueñe en comer o degustar algún tipo de comida Mexicana -o algo que se le parezca- deberá  contar con una visa. Esta nueva Jaco-Visa gastronómica es en respuesta a el gran aumento que se ha notado en el consumo de comida Mexicana en Canadá y a algunas quejas fraudulentas que hemos recibido insinuando que el platillo “no sabe bien” “mucho picor” . Obtener esta Jaco-visa gastronómica es muy sencillo. Tienes que comprobar que no quieres lastimar al platillo. Que tienes suficiente dinero con que pagar lo que consumes más propinas (30% – it’s the Mexican way). Así mismo, los interesados tienen que demostrar que gozan de buena salud y buen ritmo. Y por último deberán mostrar pruebas contundentes de que su estancia en el establecimiento será breve.  Deben presentar esta documentación en nuestro changarro, ubicado en la esquina de aquella con esta, entre los tacos sudados y gorditas “te haré mole”. Los precios por la jaco-visa gastronónica son módicos y alegres.

– Visa para comer comida Mexicana por una hora (en el mismo dia) : 80$

– Visa Packete-llenes de comida Mexicana por una hora (Dos dias consecutivos) : 88.98$

-Visa para comer comida Mexicana por dos horas (en el mismo dia): 200$

– Visa Packete-llenes de comida Mexicana por dos horas (Dos dias consecutivos) : 188.98$

-Visa para comer comida Mexicana por tres horas (en el mismo dia) : 400$

– Visa Packete-llenes de comida Mexicana por tres horas (Dos dias consecutivos) : 288.98$

*Aplican restricciones -y muchas-. No es válido donde es prohibido. Uno mas uno son tres. Perfecta pronunciación del español es  un must. Para mayores informes por favor no nos llame, que no le queremos contestar.

Jaco-Visa Gastronomica

Jaco-Visa Gastronomica

Viajando con Jacobo

Ay ay ay ay. Mis queridos lectores, canten y lloren. En verdad Jacobo intentó demasiado hacer su viaje lo mas positivo que se pudiera en esta ocasión que Jacobo toco tierra en México. Pero, aun cuando intenté lo mas que pude, pasó lo que siempre pasa cuando Jacobo llega a la ciudad de México. Quejas, quejas y mas quejas.

Empiezo queja número uno con la regateada que tuve que dar en la aduana.

“Pase sus maletas por la banda de rayos x” – Me indicó la señorita aduanera.

Jacobo muy amigablemente colocó todos sus objetos sobre la banda para que iniciaran su recorrido por aquella máquina atroz. Ya iban saliendo todas mis maletitas cuando en eso noto que la banda empieza a ir en reversa, y se empieza a tragar  mi equipaje nuevamente.

“Demonios” Pensé a mis adentros ” Que habrá notado la señorita en mi maleta? Según yo me deshice de todo los artículos peligrosos. Seguro se me olvido ese cuchillo de plástico ahí adentro! Eres una completa idiota Jacobo”

“Señorita, trae dos computadoras verdad?” Me preguntó la -obviamente ciega- señorita aduanera.

“Dos? No, solo traigo una” Le contesté muy segura de mi respuesta final.

“Mayelitaaaaa!”-Gritó la señorita aduanera energeticamente para llamar la atención de Mayelita.

Mientras tanto yo me preguntaba que comerían las chicas de la aduana para tener tanta motivación y energía.

“Mayelitaaaaa! Revisa esta mochila. Trae dos computadoras” – Le indicó la señorita aduanera a Mayelita.

“Señorita”- Le dije intentando llamar su atención. “Solo traigo una computadora” – Dije esto mientras astutamente levantaba mi dedo índice para reforzar la idea del número uno.

“Pase por acá por favor” – Me sorprendió Mayelita con sus palabras a mis espaldas.

La seguí y en eso vi como estaba pasando la sección en donde uno debe de presionar el botón rojo!!

“Ponga su mochila en esta mesa por favor” – Me indicaba que debería de poner mi mochila en una mesa que estaba pasando el área del botón.

“Oiga, pero no le he picado al botón, como me va a revisar? Es mi derecho como ciudadana tener acceso a… que no se te olviden las palabras Jacobo, dí algo, algo interesante y usa palabras rimbombantes…. tener acceso a mi privacidad como lo indica en la guía del Paisano. Yo soy paisana!”- Le dije mis sabias palabras y a la misma vez la veía con cara de incrédula. No podía creer que esto me estaba pasando (de nuevo).

“Mire señorita, usted dice que trae una computadora, mi compañera vió dos. Así que para quitarnos de dudas, la vamos a revisar.” – Me dijo sin ninguna gracia alguna.

“Pero yo no le he picado al botón! Solo traigo una computadora! Solo por que su compañera “vio” dos computadoras, no significa que traigo dos. Está dudando de una paisana?”- Le dije en un tono un poco molesto.

“Mire señorita, si usted oprime el botón y le sale rojo la tendremos que revisar. Y si es que trae dos computadoras, entonces le tendré que confiscar una” – Me indicó Mayelita.

“Pero, si me sale verde no me tienen que revisar” – Le dije para intentar que ella dejara que yo la iluminara con mi sabiduría.

“Pero que tal si trae dos computadoras?”

“Pero que tal si solo traigo u n a ?”

“Pues entonces de ser así, usted se va muy agusto a casa, después de que la hayamos revisado”

“Y bueno, si dejo que me revisen sin tener mi derecho ejecutado de picarle al botón; y si solo traigo una computadora… Entonces la próxima vez que pase aduana aquí en México tengo un pase gratis?” – Le pregunté con una voz de locutora, para ejercer presión como paisana.

“Ja ja ja. No señorita, no puedo hacer eso” – Decía Mayelita mientras reía. Como si le acabase de contar el mas nuevo chiste.

“Pues entonces yo tampoco puedo hacer eso de pasar sin picar el botón!” – Mi tono de voz sugería claramente que, o me daba ese pase gratis pa’ la próxima o no había trato.

“Señorita. Tenemos que revisar esa mochila”

A Jacobo ya no le quedo de otra. Ya la habían humillado como paisana, y mis palabras parecía que tenían sobre ella el efecto que tiene un soplido frágil de un niño contra un tronco. Así que dejé que se diera cuenta que solo cargaba una computadora. Pasé a la mesita en donde hacen las inspecciones y Mayelita sacó mi computadora. En eso se dió cuenta que también traía otra cosa que parecía computadora. Vi en sus ojos una emoción, como si hubiese encontrado algún tesoro perdido. Pero ella no era ninguna pirata. Era una señorita aduanera…

“Y esto que es?” – Preguntó Mayelita en un tono sarcástico.

“Eso… es un monitor” – Le contesté yo muy decepcionada de sus conocimientos tecnológicos.

“Marthaaaaa! Ven a ver esto” – Mayelita ahora le gritó a Martha. La cual parecía que era la experta en descifrar los artículos que cargaban los paisanos.

Martha tomó mi monitor, el cual estaba en su estuche, y mientras intentaba abrir el cierre le temblaban las manos. Como si sujetara un premio gordo en ellas mismas. Yo mientras me quedé parada a un lado viendo tal escena.

“Que es esto?” – Me preguntó ahora Martha

“Es un monitor” – Le dije ya bastante molesta por tanta demora.

” Y cuanto te costó?” – Me preguntó crudamente

“No sé, es de la universidad. No recuerdo” – Le mentí muy tranquila. Sabiendo que las mentiras son piadosas cuando estas en la aduana y te quitan tu derecho de picar el botón.

“Ah, entonces eres estudiante?”

“Si, soy estudiante”

“Traes alguna identificación de tu universidad?”

“Ya decía yo que se me olvidaba algo! … NO no traigo mi identificación.”

“Tienes tu visa de estudiante?”

“Si, y aquí está” – Se la enseñe, mientras por dentro me daban unas enormes ganas de embarrarsela en la cara. Así como si le estuviera embarrando Nutella a un pan recién tostado.

“Ya veo. Y cuanto te costó la computadora?”

“No se! No dedico un espacio en mi mente a almacenar lista de precios de cosas que compré hace 5 años” – En verdad! Estas mujeres me estaban matando!

Después de que concluyeron que en efecto la segunda cosa cuadrada que se veía en los rayos-x era un monitor y no una computadora, mis amables amigas decidieron liberarme de la área de inspección después de atacarme con miles de preguntas acerca de mis artículos y si traía regalos que excedieran los 300 dolares.

“Pásale ahora si, a oprimir el botón” – Me dijo Martha muy confiada en que acababa de desempeñar un excelente trabajo.

“Picarle al botón? pero si me acaban de revisar!!!! Como?!” – Yo ya no estaba viendo claro, me sentía como en un tianguis. Dame, te doy, que si, que no… Que estaba pasando?! De lo molesta que estaba ya en este punto, fuí rápidamente a presionar el botón y solo recuerdo que rogaba que no saliera el color rojo. Aun tengo viva la escena en cámara lenta. Mi dedo hizo presión contra el objeto redondo y después eleve mi mirada para ver que veredicto tenia el foquito…. Verde señores!!!

Tome mis artículos y caminé hacia la puerta. Mientras hacia mi majestuosa e inteligente salida, voltee a ver a las aduaneras con cara de “na na na na na”… Ahhhh que lindo es el color verde. Nadie sabe esto mejor que una paisana como yo.

Creen que ahí terminan las terribles experiencias de Jacobo? Pues no crean tanto, puesto que en la siguiente sección Jacobo continua con las aventuras de “Jacobo en el hotel”.

Estén pendientes…

Peace Out!